No es la respuesta la que nos da luz,
sino la pregunta,
Eugene Ionesco
Me pregunto:
¿De qué está hecha esta pregunta que emerge hoy del silencio?
¿Cómo llegó hasta aquí?
¿Cuán firmes son sus signos de interrogación?
¿De qué respuestas está sedienta?
¿Qué futuro alberga en sus genes?
¿A qué viene?¿De dónde?
¿Qué noticias trae sujetas a sus alas?
¿Quién la llamó?
¿Qué hago con ella?
¿La examino a trasluz? ¿la desnudo?
¿La siembro en lo más fértil de mi patio?
¿La extiendo sobre la mesa como un gran mapa?
¿La comparto en pedazos como un pan de horno?
¿La degusto? ¿La mastico hasta hacerla mía? ¿nuestra?
o
¿La escondo para tiempos mejores?
¿La mando a callar?
¿Le hago preguntas?
¿La devuelvo al silencio?
¿Qué hago con ella?
Mientras me hago estas preguntas
ella me observa con sus ojos grandes
me seduce con una invitación a lo posible
me recuerda que yo también soy una pregunta
me invita expectante a su deriva urgente
a la aventura incierta del descubrimiento y la acción
Me invita en forma de círculo
abierta como una pelvis en parto
y se hace la luz:
ahora que la tengo en mis brazos
cerca del corazón
sé por fin qué hacer con ella