Después de cada guerra
alguien tiene que limpiar
No se van a ordenar solas las cosas
digo yo
Wislawa Szymborska
I
Desinfectar la herida
inmensa
abierta mucho antes de esta guerra
Limpiarla con amor
extraer el pus
verla completa
resteada con la vida
sabia en plaquetas
Dejarnos mirar por ella
dejarla hablar
con sus labios rotos
escucharla decir lo que sufrió
Cerrar la herida
con dos manos
con mil manos
cien mil manos
millones de manos
Invitarlas a todas
al más importante acto quirúrgico de sus vidas
ellas sabrán qué hacer
en cada puntada
en el tiempo preciso de su turno
en el punto preciso del surco
Coser
coser
coser
sentarse alrededor
celebrar el avance
la cicatriz que emerge
y al mirarla
contarse todas la historias
las de ahora
las de antes
las que empuñaron la daga
de la venganza repetida
las de las víctimas devenidas en victimarios
y las de los victimarios devenidos en víctimas
en su eterno retorno
contarse todas las historias
mirándose a los ojos
todas
dejar que las lágrimas sean bálsamo
que los corazones se escapen y se encuentren
todos en la misma orilla
II
Una vez cerrada la herida
dejarla quieta
y volver a ella
como quien regresa ante un inmortal monumento
recordatorio de lo que hicimos
de lo que olvidamos
de lo que matamos
de lo que aprendimos
Volver a ella
ponerle flores
y ocuparnos ahora de insuflar de vida al cuerpo entero
de articular cada parte con sus partes
para que se levante y ande
siempre hacia delante
siempre en libertad
con un paso y otro paso
en una nueva y estrellada noche
preñada de amanecer
